En apenas tres millones de años de evolución, el volumen cerebral pasó de 450 cm3 a 1300 cm3. Esto representa 30 mm3 por siglo de evolución. Pero ¿por qué la selección natural favoreció el crecimiento encefálico? ¿Para qué necesitaron nuestros ancestros un cerebro tan grande? El cerebro es un órgano que consume mucha energía y posee una elevada actividad metabólica. En condiciones normales el cerebro sólo consume glucosa y utiliza 100 gr de este azúcar cada día, la cual procede de los hidratos de carbono ingeridos con los alimentos vegetales. El cerebro de un recién nacido representa el 12% del peso corporal y consume alrededor del 60% de la energía del lactante. La cantidad de energía que un organismo puede introducir en forma de alimentos no es ilimitada y debe permitir que funcionen correctamente todos los órganos. Si algunos de los sistemas gasta más de la cuenta, hay que quitárselo a otro; pero si el cerebro gasta demasiado ¿a quién se lo quitamos? El otro sistema que consume tanta energía como el cerebro es el aparato digestivo. El intestino puede reducirse a lo largo de la evolución porque su tamaño depende de la calidad de la alimentación. La alimentación a base de plantas es de más baja calidad que la dieta a base de carne, ya que se digiere con mayor facilidad y libera mayor cantidad de nutrientes y energía por unidad de trabajo digestivo invertido. La energía ahorrada por la reducción del tamaño del intestino en el ser humano es aproximadamente del mismo orden que el coste energético adicional de su mayor el cerebro. La evolución pudo haber optado por incrementar la cantidad total de energía en forma de alimento, para permitir que hubiera energía para un voluminoso cerebro y un gran aparato digestivo, pero conseguir tanta comida cada día, era una dificultad insalvable. Para la selección natural, la expansión cerebral del Homo sólo fue posible mediante un cambio en la alimentación: Reducción en el consumo de vegetales y aumento del consumo de animales. Un cerebro dañado produce menos energía, pero tiene dificultades en la absorción de nutrientes, por lo tanto son de mejor absorción las dietas a base de Frutas, Verduras, Hortalizas, Cereales y Legumbres ya que aportan la mejor calidad de nutrientes mejor absorbibles que los complementos sintecos de vitaminas y minerales. Por lo tanto al suministrarle estos alimentos tanto el intestino (segundo cerebro) como el cerebro encéfalo se verán ampliamente beneficiados. Ver Alimentación | | Los ladrillos del cerebro. | | |
La evolución rápida del cerebro no sólo requirió alimentos de una elevada densidad energética y abundantes proteínas, vitaminas y minerales; el crecimiento del cerebro necesitó de otro elemento fundamental: Un aporte adecuado de ácidos grasos poliinsaturados de larga cadena, que son componentes fundamentales de las membranas de las neuronas. Nuestro organismo es incapaz de sintetizar en el hígado suficiente cantidad de estos ácidos grasos; tiene que conseguirlos mediante la alimentación. Estos ácidos grasos son abundantes en los animales y en especial en los de origen acuático (peces, moluscos, crustáceos). Tamaño cerebral y grasa del niño. Los seres humanos no podemos nacer con nuestro enorme cerebro ya prácticamente formado como les sucede a los chimpancés, quienes a las dos semanas de nacer ya están llevando una vida casi independiente de su madre. En el momento de nacer el cerebro de un chimpancé ha alcanzado ya el 60% de su tamaño adulto definitivo. Y a los seis meses el cerebro es igual al de un animal adulto y la cría ya puede valerse por sí misma. En un homínido, como Homo ergaster, con un volumen cerebral dos veces mayor que el del chimpancé, un desarrollo paralelo sería impensable: Nacería con un tamaño de tal magnitud que el parto sería una empresa demasiado arriesgada para haber prosperado en la evolución. El parto normal de una mujer es un parto prematuro a escala zoológica; las crías del Homo nacían con un elevado grado de inmadurez, casi un año antes de tiempo. Por eso el cerebro del recién nacido humano sólo representa el 25% del volumen del cerebro. El crecimiento del cerebro prosigue durante los seis primeros años y no se alcanza su pleno desarrollo hasta los 23 años, aproximadamente. El cerebro en crecimiento del niño tiene un elevado consumo energético: llega a consumir entre el 50 y el 60% del gasto metabólico total. (Cuanto mas un niño con dificultades cerebrales necesita para recomponerse.) Este enorme consumo de energía tiene que estar garantizado frente a cualquier incidencia y esto se logra mediante la gran cantidad de grasa que acumulan los recién nacidos. Un niño por debajo de 5 años utiliza entre el 40 y el 80% de su metabolismo basal para mantener y desarrollar su cerebro. Las crías de Homo ergaster debían nacer ya con un elevado grado de inmadurez y desvalimiento. Durante casi un año, la cría no tenía ninguna posibilidad de valerse por sí misma, necesitaba cuidados continuos tras el nacimiento. A los pocos meses de edad, la lactancia, que supone una carga energética a la madre, debe ser complementada con otros alimentos. Esta circunstancia exigió a nuestros ancestros homínidos una especialización en la alimentación de sus crías en los primeros años de vida, mediante alimentos de elevada densidad energética, fáciles de masticar y de digerir. De nuevo surge la necesidad de abandonar los patrones de alimentación con vegetales y recurrir a los alimentos animales. | | La regulación de la temperatura corporal | | |
En nuestro organismo, como en cualquier otro sistema mecánico, una parte de la energía consumida se disipa en forma de calor y ese calor hay que eliminarlo para mantener constante nuestra temperatura interior. La selección natural llenó la piel de estos homínidos, colonizadores de la sabana, de millones de glándulas que producían sudor, el cual, al evaporarse sobre la piel, enfriaba el cuerpo. Nuestro cerebro es muy sensible al aporte de sangre, no sólo porque requiere una provisión continua de combustibles y oxígeno, sino porque necesita refrigerarse a causa de la elevada energía que consume. La bipedestación y el aumento del tamaño del cerebro tuvieron que ir acompañados de un incremento paralelo de la vascularización cerebral, como así demuestran los fósiles.
El diseño del Homo ergaster.
También, la reducción del aparato masticador y el aligeramiento del tamaño de los huesos mandibulares proporcionó más espacio en el cráneo para albergar la masa cerebral. La selección natural potenció la insulinorresistencia y la leptnorresistencia que permitían una máxima eficacia en el procesamiento de los nutrientes y en el almacenamiento de energía en forma de grasa.
Ejercitar el cerebro igual que el cuerpo, para mantenerlo en forma. El cerebro, como a órgano canbiante, tiene que mantenerse activo para evitar la"atrofia" por desuso. Estimular el cerebro para el buen mantenimiento en activo de las neuronas. Ejercitar las partes del cerebro que tienen mayor rendimento, optimizando nuestras capacitades de concentración y la memoria. La energía es consubstancial al ser vivo, al hecho de vivir. Estar vivo significa ser capaz de transformar energía, para existir, para crecer, para moverse, para pensar, para motivarse. Hablamos de energía biológica, de energía física, de energía mental. Dicha energía que hemos de obtener, transformar, gastar, reservar, sufre variaciones a lo largo de la vida, en tanto se relaciona con otra dimensión que condiciona al ser humano, el tiempo, el tiempo de vida, que se termina cuando la disminución de la energía corporal y mental es irreversible. La energía entendida como estímulo, como vitalidad, es buscada dentro de nosotros mismos. La energía, explicada como la causa del movimiento voluntario, espontáneo, o explicada como respiración, aliento. La energía de vida se ha relacionado con la intensidad posible de vida y por ello también se ha relacionado su disminución con el hecho de envejecer; envejecimiento que no aparece homogéneamente en todos los aparatos y sistemas de nuestro cuerpo, sino que puede variar en intensidad y ritmo. Por ejemplo, es frecuente tener limitaciones físicas a una determinada edad y ello no necesariamente comporta limitaciones mentales, y viceversa. Para el ser humano, no sólo es necesaria la energía, sino que, bien dosificada, bien ordenada, puede producirle muchas satisfacciones. Sabemos que los seres vivos necesitamos menos energía cuando descansamos, cuando dormimos, y que necesitamos más energía al movernos, al actuar, al pensar, al comunicarnos, y que esta energía es percibida como una fuerza vital estimulante. Esta percepción llega a ser tan importante que se traduce en salud, en bienestar, incluso en situaciones de enfermedad, limitación y dependencia. | | ¿Cómo obtenemos energía los seres vivos? | | |
Fundamentalmente la obtenemos a partir de la alimentación y del oxígeno que contiene el aire y es mediante el metabolismo como transformamos los nutrientes en fuente de energía. Dicha energía, en parte la consumimos y en parte la reservamos para una situación en que sea necesario gastarla, por ello debe reponerse y recuperarse según nuestro estilo de vida y la actividad fisica o en niños en desarrollo. Actualmente, las nuevas tecnologías aplicadas a la medicina han permitido obtener imágenes de cómo funciona nuestro cerebro. Estas imágenes ponen de manifiesto que, cuando las actividades realizadas son más complejas y requieren más atención y concentración, aumenta el flujo sanguíneo en una o varias zonas del cerebro, es decir, hay un mayor aporte de energía para poder realizar la función. Pero ello también ocurre cuando existe una estimulación para llevar a cabo una determinada actividad como hablar, escuchar, participar en un diálogo, etc. Sabemos, que la energía la podemos obtener, la podemos almacenar, la podemos dosificar y la podemos mantener viva estimulando nuestras capacidades. La energía es una fuerza vital que se transforma y que nos permite mantenernos vivos. La energía se proyecta, en los seres humanos de distintas formas. La nutrición con los tres grandes grupos de alimentos que ingiere el ser humano -proteínas, hidratos de carbono y grasas- nos aporta distinta intensidad de energía, condicionada además a la acción del metabolismo. Así, por ejemplo, los hidratos de carbono nos aportan energía muy rápidamente, las grasas nos aportan energía de reserva y las proteínas, energía que nos sirve para reparar y crear nuestra propia materia orgánica y estructura. Haremos una mención especial de nutrientes como la glucosa y las grasas, y éstas especialmente: Cuanto más grasa Omega-6, más pérdida de memoria; por el contrario, el aceite de oliva y las grasas monosaturadas (Palta y las Nueces) contribuyen a evitar su pérdida, así como el aceite de pescado, o de chia que contiene Omega-3, especialmente esta ultima, lo cual incrementa el número y la calidad de las conexiones sinápticas, contribuyendo además a disminuir la agresividad y el estrés. Ambos nutrientes pueden tener un impacto casi inmediato sobre las células cerebrales y sobre el funcionamiento del cerebro, ya que no sólo producen cambios rápidos en el estado de ánimo, sino también cambios en el comportamiento a largo plazo. Las vitaminas, consideradas como cofactores durante muchos años, han pasado a ser ensalzadas como potentes antioxidantes, que tienen un enorme impacto sobre todas las células corporales, incluidas las del cerebro, sobre todo en su papel para combatir los radicales libres, considerados destructores celulares. La vitamina B6 atúa como antídoto contra la pérdida de memoria, y disminuye o evita en su asociación con Magnesio muchas crisis epilepticas, la B1 retrasa la senilidad, etc. En la jerarquía de los "5 antioxidantes de red", el ácido lipoico ocuparía el primer lugar, precisándose 10 a 15 mg diarios como aporte externo. El coenzima Q-10 actúa como energizante y de él se precisarían 30 mg/día. Lo mismo sucede con la L-carnitina que convierte la grasa en energia aprovechable por el ornismo. | | ¿Qué ocurre en el cerebro? | | |
El cerebro es nuestra posesión física más preciada, es la sede de nuestro ser, de nuestra inteligencia, personalidad, humanidad, mente, etc.. Por ello nos vemos obligados a conservarlo, a cuidarlo para mantenerlo activo o para restaurarlo si hemos tenido alguna pérdida. El interés por mantener un cerebro vital en un cuerpo vital va adquiriendo cada vez más protagonismo y la relación que ello tiene con la alimentación cada vez es más real, convirtiéndose por ello en un nuevo centro de atención nutricional preferente. Los descubrimientos más recientes han revelado, no sólo la importancia de la nutrición durante el desarrollo, sino también la posibilidad de que la nutrición contribuya a dar el máximo rendimiento durante la madurez, además de prevenir algunos de los procesos asociados al deterioro y al envejecimiento. Ello ha ido incluso configurando una nueva especialidad denominada neurociencia nutricional. "La nueva realidad científica nos dice que el cerebro es un órgano en proceso de crecimiento y cambio cuyas posibilidades y vitalidad dependen en gran medida de cómo se le nutra y trate. Por lo tanto, sí que se puede influir y de manera espectacular en su funcionamiento y, por ende, en el propio destino de la persona." "En la actualidad, el cerebro, que hasta ahora había estado durante mucho tiempo desatendido en este aspecto, está siendo sometido a exámenes biológicos, obteniéndose buenos resultados." Bruce Mc Even, destacado investigador cerebral en la Universidad Rockeffeler de Nueva York, expresa: "lo más importante es darnos cuenta de que el cerebro está creciendo y cambiando constantemente". Esta nueva situación ha sido conocida al poder examinar el tejido cerebral en vivo con la llegada, de la tomografía axial computarizada y más recientemente de la tomografía por emisión de positrones PET, capaces de ofrecer no sólo imágenes claras de la anatomía cerebral, sino también de su actividad siguiendo el rastro de las sustancias químicas (neurotransmisores), a medida que se abren paso por entre los elaborados circuitos cerebrales. Las imágenes observadas no sólo confirman la actividad cerebral, sino que además ofrecen información y prueban los beneficiosos cambios cerebrales inducidos por los nutrientes, las hormonas, la estimulación, etc. Los científicos, mediante dichas imágenes, observan la cantidad de flujo sanguíneo que circula en una determinada zona, ya que, cuanto mayor sea la cantidad de glucosa consumida por el cerebro, mayor complejidad e intensidad tiene la actividad que se está realizando. Esta nueva cartografía del cerebro, cartografía basada en la actividad, permite no sólo localizar los centros cerebrales, sino también la optimización de la actividad, es decir el "tono" perfecto, además de la cambiante composición de la grasa de las membranas celulares y la proliferación de nuevas células. Estos conocimientos nos han permitido retirar muchos dogmas hasta ahora casi inmutables y, con ello, se ha conseguido demostrar la naturaleza siempre cambiante de este órgano, base de los procesos de optimización de la función. | | ¿Qué son los neurotransmisores? | | |
Los neurotransmisores son sustancias químicas cerebrales que actúan como un sistema de electrificación bioquímica y configuran la esencia de la memoria, la inteligencia, la creatividad y el estado de ánimo. Los distintos tipos de células segregan distintos neurotransmisores. Cada agente químico del cerebro actúa en lugares bastante específicos, aunque circula por todas partes y puede tener efectos muy distintos según donde actúe. Teniendo en cuenta que se calcula que en el cerebro adulto tenemos cien billones de conexiones sinápticas y que hasta el momento se han identificado unos cincuenta neurotransmisores, podemos hacernos una idea de la importancia que adquiere el tipo de neurotransmisor que fabrican y liberan las neuronas y su destino definitivo dentro del cerebro. Si ello lo relacionamos con los nutrientes, vemos la importancia que éstos pueden adquirir, ya que las células cerebrales, para fabricarlos, necesitan de determinados nutrientes considerados básicos y fundamentales. Así, según la disponibilidad de un nutriente podremos conseguir unos determinados niveles y una determinada potencia de un neurotransmisor concreto. Citaremos algunos de ellos, los más importantes, y su relación con los nutrientes. La dopamina: Es de vital importancia para la motivación física, para la coordinación motora, etc. Un bajo nivel paralizaría la mente, un exceso puede ser causa de alucinaciones. Pues bien, la dopamina se fabrica a partir de tirosina, un aminoácido que se encuentra en los alimentos que contienen mucha proteína. La serotonina: Es uno de los más estudiados y es la base de algunos fármacos antidepresivos que funcionan precisamente elevando el nivel de la serotonina en el cuerpo humano. Se la conoce como el agente químico del "bienestar", porque tiene un efecto profundo sobre el estado de ánimo y la ansiedad; sus altos niveles se asocian a la serenidad y al optimismo, pero también tiene sus efectos sobre áreas que intervienen en el sueño, el dolor, el apetito y la tensión arterial. Para su "fabricación", las células cerebrales necesitan un aminoácido denominado triptofano. En este caso, es interesante resaltar que las mujeres sintetizan la serotonina a un ritmo que es la mitad que el del varón (lo que explicaría por qué son más proclives a la depresión). Sabemos también que estos circuitos se debilitan con la edad, de ahí la presencia de más depresiones en las personas mayores. La acetilcolina: Regula la actividad en áreas del cerebro relacionadas con la atención, el aprendizaje y la memoria (las personas que sufren la enfermedad de Alzheimer tienen bajos niveles). Este neurotransmisor precisa de colina, una sustancia que se encuentra concentrada en la yema del huevo. La Noradrenalina: Es un agente químico excitante que aumenta el nivel de respuesta física y mental, levanta el ánimo. Su producción se concentra en el locus ceruleus, "centro que también se ha relacionado con el placer..." El glutamato: Es el neurotransmisor excitante más importante del cerebro y de vital importancia para la formación de las conexiones entre neuronas, base del aprendizaje y de la memoria a largo plazo. Las encefalinas y endorfinas: Son opiáceos endógenos que regulan el dolor, rebajan la tensión nerviosa y favorecen la sensación de calma (tienen efectos negativos al producir dependencia). Los neurotransmisores constituyen vías y circuitos a lo largo del cerebro. | | Algunos circuitos e itinerarios cerebrales | | |
Con el cerebro estimulado, se obtiene más fortaleza para afrontar los cambios y las circunstancias. La fortaleza nos es necesaria durante toda la vida: Para crecer, para desarrollarnos, para resistir en las circunstancias adversas, etc.; pero también el cerebro estimulado nos dará más flexibilidad, más capacidad de comprensión y de relación con los demás. Para conseguir estimular el cerebro, descubriremos una serie de itinerarios que, sistematizados, nos permitirán actuar sobre determinadas zonas del cerebro responsables de actividades concretas. | | LAS ZONAS SENSIBLES DE NUESTRO CUERPO Y EL MAPA TÁCTIL DEL CEREBRO | | |
El área de la corteza que registra el tacto corporal. Reforzamos estas áreas del cerebro disfrutando de baños en el mar, tomar el sol, etc., no sólo genera más salud, sino que contribuye a mantener el cerebro estimulado. La cara tiene más de 200.000 expresiones faciales posibles. En nuestra cara, que quedan registradas las emociones que sentimos en un momento determinado. Las principales áreas del lenguaje están situadas en el hemisferio izquierdo del cerebro, en el lóbulo temporal y los lóbulos frontales. Las áreas equivalentes del hemisferio derecho están relacionadas con el ritmo, la melodía, los gestos de las manos, etc. Este circuito requiere la contribución de distintas zonas profundas que procesan estímulos sensoriales. Además, el lenguaje, para articularse, precisará de los movimientos de la lengua, la respiración, los movimientos de la laringe, etc. Los estímulos verbales y auditivos serán, imprescindibles como aporte y emisores excepcionales de nuestra actividad cerebral vinculada a la relación interpersonal. Cuanta más comunicación, más relación interpersonal; cuanta más relación interpersonal, más comunicación. Escuchar requiere poner atención al tono de voz, a la modulación, y con ello detectamos la situación anímica de la otra persona, si está triste, o alegre, si está distendida o enfadada, si está tranquila o inquieta. Al hablar hemos de ejercitar la memoria para encontrar las palabras más adecuadas. | | LOS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS | | |
El gusto y el olfato son dos órganos con una capacidad extraordinaria para disfrutar y para evocar. Evocar implica mucho más que recordar, en tanto que nos permite recrear situaciones en el tiempo en las que incluimos sentimientos. Quizás por esto, las fiestas, celebraciones, encuentros y conversaciones tienen lugar de tal forma que habitualmente incluimos en ellas la comida, la bebida y los olores, para reforzar una situación de bienestar. La vista, órgano de una importancia extraordinaria, nos ayuda a observar, interpretar y retener las imágenes de las cosas, los objetos y las personas. Sentido de extraordinaria potencia, participa en la elección de las formas y de los colores, en la contemplación en directo de la naturaleza, del arte, de los viajes, etc. Desde la recepción de la imagen en la retina, el estímulo-impulso llega al lóbulo occipital, donde es interpretado, generando emociones y sentimientos que son incorporados a lo largo de toda nuestra vida fabricando recuerdos, deseos, etc. A la estimulación visual incorporamos todo el mensaje sugerente de las imágenes, lo que nos facilita el intercambio y la comunicación con los demás, siendo nosotros mismos emisores de mensajes. El oído: El oído puede ser y es estimulado, tanto por la voz mediante las palabras articuladas, como por el sonido, ya sea de forma armónica -la música-, como de forma inarmónica: el ruido. La dosificación de los estímulos, su intensidad y modulación, así como su descanso, adquieren una enorme importancia a medida que nos hacemos mayores. Los órganos de los sentidos dependen, para su funcionamiento, de una correcta y suficiente irrigación vascular. Las arterias que los nutren ascienden en parte por la columna vertebral (arterias vertebrales) y en parte son ramas de la arteria carótida (anteriores). Por ello, para una buena circulación ascendente, debemos acompañarla con movimientos ágiles de la columna vertebral, sobre todo de la columna vertebral cervical. Todo lo que hace el cerebro es impresionante, pero no es lo que hacemos solamente lo que nos hace seres tan preciosos, sino lo que pasa dentro de nuestras cabezas. Es la rica y altamente desarrollada calidad de nuestra conciencia, que incluye como componentes: la percepción, la conciencia de uno mismo, la reflexión; precisamente la calidad de nuestra experiencia variará según cuántos de ellos estén presentes. La memoria es el resultado de muchas cosas distintas, y muchas áreas diferentes del cerebro están relacionadas con ella. El lóbulo temporal se implica en las memorias a largo plazo, permanentemente asentadas en la corteza. El núcleo putamen es donde se almacenan las memorias de procedimiento (como un hábito, costumbre, habilidad, etc). El hipotálamo está relacionado con el asiento y recuperación de memorias, en particular las personales. La amígdala, podría almacenar las memorias traumáticas inconscientes y el núcleo caudado podría contener los instintos (entendidos como memorias genéticamente codificadas). La memoria se forma cuando un canon se repite con frecuencia o en circunstancias que favorecen su codificación. El reconocimiento de lo ya experimentado, en particular de los estímulos sensoriales, es una parte importante del PLACER, por esto muchos gustos son ADQUIRIDOS. Existen muchos otros circuitos en le cerebro Aprender a utilizar la energía en la cotidianidad, descansar, buscar la máxima calidad de vida posible, no es sólo un reto, sino una posibilidad que permanentemente nos permite disfrutar de nosotros mismos y de los demás. |